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domingo, 29 de marzo de 2026

1996, el año punto de inflexión musical de los 90 (Talk to Him Podcast)


Este mes desde la azotea sonora de Talk to Him vuelvo a rendir homenaje a uno de esos años clave en la historia de la música contemporánea. En este caso, me detengo en 1996, punto de inflexión en cuanto a sonidos y escenas musicales a mediados de la década de los 90. Las grandes bandas de grunge, afectadas en buena parte por el suicidio de Kurt Cobain un par de años antes, así como cansadas por su sobreexposición mediática, publican una serie de obras de ocaso con un encanto especial, muy genuino, y que las hace prácticamente únicas. Por otro lado, la escena de Nu Metal, a través de sus distintas vertientes, publicaba en ese mismo año discos constatación de la hegemonía que vivía el género, al igual que la eclosión underground de la riquísima escena del hip hop abstracto, reverso si se quiere aún más esquinado y rupturista que el de la propia escena trip-hop, también en pleno auge. De manera rotunda despuntaba también la electrónica, tanto con sus grandes obras maestras de lo que fue llamado "intelligent techno" como del arrase enfervorecido de la pujante fiebre del big beat. De todos estos géneros y obras clave hablo en esta carta sonora a través de un viaje elíptico con el punto de inflexión de la mejor música haciendo de eje fundamental.

como guinda a este especial dedicado a 1996, incluyo otra inflexión particular: la que en el universo Suede provocó la salida de Bernard Butler y la entrada de su sustituto Richard Oakes, que trajo consigo la publicación del muy notable Coming Up, augurando que a Suede le quedaba vida para rato, tal y como treinta años después podemos constatar.

domingo, 26 de octubre de 2025

10 Discos Imprescindibles con una portada horrible (Talk to Him Podcast).


Desde siempre, el arte visual asociado a la música ha tenido una gran importancia. ¿Quién no se compró en alguna ocasión un disco tan sólo por su portada? ¿O quién no se siente atraído por determinadas portadas actuales a la hora de escuchar un lanzamiento discográfico en alguna de las plataformas de streaming? Todo el mundo tiene sin duda sus portadas favoritas, y en muchas ocasiones, éstas tienen asociada una obra de gran calidad musical. Sin embargo, este mes la azotea sonora de Talk to Him quiere fijarse precisamente en aquellos grandes discos que, por desgracia, han tenido una portada realmente horrible, en algunos casos de manera claramente premeditada incluso. Os traigo diez de estos ejemplos para recordar las grandes canciones que se escondían detrás de unas portadas olvidables, y, quién sabe, quizás algunas personas de la audiencia o lectores puedan descubrir grandes trabajos que por culpa de una apariencia nefasta en su diseño fueron disuadidos para llegar a su escucha. En cualquier caso, de nuevo nos encontramos frente a una colección de canciones maravillosa para formar parte de una carta sonora enviada a las cuatro esquinas del planeta.

Como guinda a este artículo, os traigo un disco reciente notable, como lo fue el último trabajo de Nick Cave & The Bad Seeds, Wild God, publicado el pasado año 2024. Portada digna de un curso para dummies de photoshop.



martes, 27 de mayo de 2025

Pearl Jam, Versus Era. (Talk to Him Poscast).



Este mes la azotea sonora de Talk to Him vuelve a subir a lo más alto a una de las bandas que más veces lo han hecho: Pearl Jam, concretamente nos retrotrae a la etapa de concepción, grabación y defensa de su segundo trabajo, Versus, o Vs, si se prefiere. Es tiempo de recordar el carácter salvaje, reivindicativo e indomable de los de Seattle en ese periodo. Him nos propone un repaso por las canciones y acontecimientos más destacados de esa época: los roces con su imprescindible baterista Dave Abbruzzese, la llegada de la mano maestra de Brendan O’brien a la producción para quedarse, la introspección y la hostilidad frente a la promoción y los medios de comunicación, su lucha contra el monopolio de Ticketmaster, sus incendiarios e irrepetibles conciertos de la época, la incómoda postura de Eddie Vedder ante la fama y exposición pública o el tremendo impacto del suicidio de Kurt Cobain sobre el futuro de cara a sus próximos pasos. Un auténtico derroche de pasión, fiereza y corazón para rendir homenaje a unos artistas que pusieron en jaque y cuestionaron hasta los cimientos de todo lo que les había aupado en su momento de mayor popularidad y expansión.


Como guinda a este artículo, os dejo la mítica actuación en Los Premios MTV del año 1993 donde Pearl Jam interpretaron un intenso "Animal", seguido de la llegada al escenario de Neil Young junto al que realizaron una interpretación apoteósica de su himno "Rockin' in the Free World".


jueves, 6 de julio de 2023

Los 25 Mejores Guitarristas para el Podcast de Música Talk to Him (2ª Parte).


Este mes completamos el repaso a los 25 guitarristas que más han marcado nuestra vida. Continuando por la senda que se emprendió en la primera parte, nos detenemos en 13 héroes de las 6 cuerdas, muchos de ellos leyenda viva, pero otros también apuestas personales de mi podcast Talk to Him, todas ellas elegidas desde el legado emocional que han aportado a nuestra alma, lejos de academicismos o menciones obligadas que suelen poblar este tipo de listados. Melodías, riffs, arpegios, solos y acordes sonando hasta el más allá desde arriba de la azotea sonora, ese "no lugar" que pertenece por igual a cualquier persona que se acerque hasta ella.

Como guinda os dejo una memorable actuación en el Pinkpop de 1992 con Pearl Jam interpretando su mítico "Alive", posiblemente una de las mejores canciones compuestas con guitarras nunca. Enorme, Stone Gossard.

martes, 5 de abril de 2022

Los 10 mejores baterías para el podcast Talk to Him

Este mes en Talk to Him rendimos homenaje a un puesto fundamental en cualquier banda que se precie: el de batería. Siguiendo la premisa clásica de que un grupo de música es tan bueno como su baterista llegue a serlo, repasamos de la mano de Him los que a su juicio son los 10 músicos a la batería que más emociones han transmitido nunca. Cada uno de ellos representados a través de canciones en las que dan muestra de su asombroso talento y capacidad de transmitir sensaciones a través del ritmo, que no es otro que el que acelera nuestro corazón para seguir dando sentido a nuestra existencia a través de la música.

sábado, 17 de febrero de 2018

Talk to Him: Pearl Jam. No Code Era.


Quienes me leáis habitualmente, sabéis de sobra que Pearl Jam es, junto a The Smashing Pumpkins, la banda de mi vida. Son innumerables los recuerdos, vivencias, deseos, frustraciones y esperanzas asociadas a su escucha a lo largo de los años.

En mi podcast Talk to Him, dedique su capítulo piloto a su disco de debut, Ten, que, a su vez, es mi disco de cabecera sin ninguna duda (escuchar aquí el podcast). Los tres primeros trabajos de los de Seattle son absolutamente incontestables para cualquier fan. Fue No Code, el álbum que nos ocupa, el primero que causó cierta controversia entre su parroquia de seguidores.

Sin dejar de serlo ninguna de sus anteriores obras, No Code se presentaba mucho más introspectivo, esquivo, metafísico, huidizo, maduro y trascendental. Su acogida fue en su momento bastante tibia. Costaba por aquel entonces descubrir que todo el latigazo eléctrico, épico, salvaje y barroco inicial hubiese mutado hasta convertirse en un infranqueable caparazón donde resguardarse del mundo en búsqueda de la inspiración artística y, por extensión, existencial.


Con el transitar de nuestras vidas, No Code germinaba y crecía sereno, confiado, sin estridencias y con un latido puro, honesto y sanador. A día de hoy su escucha y su legado emocional es un pequeño jardín frondoso y laberíntico que perdura en todo su esplendor verde dentro de mi corazón y me ayuda, por formidable que suene, a tratar de ser mejor persona para con los demás y, de nuevo, por extensión, para conmigo.

De todo esta etapa, más allá de la gestación y canciones del álbum trata el podcast de Talk to him de este mes, de intentar transmitiros la experiencia cauterizadora y dilatada de su impronta extensible hasta el más puro final.

Uno de esos discos que me acompañará hasta el final del viaje. Bienvenidos, podéis pasar todos: "I'm open".

viernes, 27 de octubre de 2017

Talk to Him. 1991, the year punk broke


Este mes, Talk to Him dedica su programa a un año clave en el devenir de la música popular contemporánea: 1991.

La década de los 90's, tan injustamente olvidada e incluso silenciada en su amplitud cultural y apertura de miras, arrancaba con un año en el que se daba pistoletazo de salida a la fiebre del rock alternativo y el fenómeno de la música independiente. Y como buque insignia, el segundo trabajo de Nirvana, Nevermind, con ese himno generacional que fue "Smells like teen spirit". A rebufo de su lanzamiento, Seattle se convirtió en el centro neurálgico del mejor rock mundial durante la primera mitad de la década

En su origen, ambas etiquetas eran sinónimo de rebeldía, insurrección, creatividad e inquietud. Actualmente, por desgracia, ambas etiquetas hace tiempo que fueron absorbidas por la propia industria, convirtiéndose en el estándar contra el que justamente se erigieron en su nacimiento.

De igual manera, ese año fue clave en la inspiración de muchas bandas asentadas que ofrecían en muchos casos su última gran muestra de talento: Guns 'n Roses, Metallica, Red Hot Chili Peppers y U2 son el perfecto ejemplo.

Espero disfrutéis la selección de lanzamientos compilados durante estas dos horas, desde luego no están todos los que son, pero sí que son todos los que están.



Como extra a la selección realizada para el podcast, os dejo un tema de Spiderland, el trabajo de Slint que supuso la revelación sonora del fenómeno post-rock y que durante los siguientes años copó el mercado del rock instrumental más inquieto y emotivo.



martes, 8 de diciembre de 2015

Talk to Him: El nuevo Podcast sobre música alternativa e independiente.

Tengo el gusto de, tras quince años haciendo radio en el veterano programa La Parada de los Monstruos, presentaros mi nueva encarnación como presentador. Se trata de un podcast dedicado por y para la música: Talk to Him.


En este primer episodio piloto, he querido realizar un homenaje al disco que cambió mi vida, Ten, de Pearl Jam. Espero lo disfrutéis.

viernes, 11 de octubre de 2013

Mad Season: mi otoño particular.


Todos tenemos discos especiales para o por algo. Escucharlos se antoja un ritual. En mi caso, aún no sé el motivo, la llegada del otoño me lleva cada vez a pinchar el único trabajo de Mad Season, Above (1994). Aprovechando su re-edición este año y toda la vida subterránea que tiene para mí, dedico esta semana la entrada de mi blog a él.

No hace falta presentar a Mad Season a día de hoy. O quizá sí, lo que sería más grave. Mad Season fue uno de los denominados "supergrupos" de los 90's. Ya sabéis, esas bandas que aunaban miembros de distintas formaciones en proyectos la mayoría de veces puntuales. Mad Season fue junto a Temple of the Dog -proyecto liderado por Chris Cornell que aunaba a miembros de Soundgarden y Pearl Jam en un tributo a la muerte del líder de Mother Love Bone, Andrew Wood- la superbanda distintiva del movimiento grunge.

Sería cruel decir que fue la desidia con sus bandas madre y las adicciones con la droga las que solidificaron la reunión de miembros en Mad Season, pero omitirlo también sería faltar a la verdad. El aura de pesimismo, belleza marchita y emoción quebradiza que definen cada uno de sus surcos ejemplifican perfectamente este hecho. Layne Stanley (vocalista) en Alice in Chains y Mike McCready (guitarrista) en Pearl Jam habían caído en la espiral autodestructiva de la heroína y, por otro lado, Barrett Martin (batería) era presa de los conflictos siempre presentes en el seno de los añorados Screaming Trees. John Baker Saunders, bajista de The Walkabouts, completaba el cuarteto. Con el paso de los años, resulta terrorífico comprobar que dos de sus miembros, Layne Stanley y John Baker, resultaron finalmente fulminados por el peso de la droga y de la angustia vital, falleciendo ambos lastimosamente.

Recuerdo mi primer contacto con Above, fue en aquel bendito oasis radiofónico que era De 4 a 3 en Radio 3 con Paco Pérez-Bryan. Fue la canción "Artificial Red", canción con efluvios blues y jazzies la cual aún la considero bastante más prescindible que el resto del disco y bastante distinta además. Me dejó frío y extrañado. Posteriormente, un amigo de la facultad me grabó en cita de cassette el disco. Allí ya quedé prendado de tres canciones que durante mucho tiempo las tenía en brutal estima por encima del resto: "Wake up", "The river of deceit" y "All alone". Con diferencia, las más tristes y conmovedoras, tres de las más bellas muestras musicales que experimentaré jamás.


Con esas impresiones aún irregulares, pero puntualmente maravillosas, llegó el cumpleaños de un gran amigo mío donde mi idea era regalarle el disco. Cómo no, a la forma en que se hacen los regalos más inmortales: a mano, sin gastos, sólo con cariño y significancia. Le grabé otra cinta de cassette, de mi propia cinta pirata de cassette -reíros ahora, acólitos del bit rate- y se la deposité en su buzón sin mediar palabra con él. Sólo le incluí una nota a bolígrafo con alguna sentencia propia de las circunstancias y con un asterisco señalando las canciones que más me llegaban, las tres de las que hablo.

Ese ritual obedecía a alguna de esas crisis puntuales de aislamiento, incomprensión -o sepa dios qué- que ocurren con esos amigos que te acompañan durante todo tu periplo vital y que, cómo no, siguen a día de hoy a tu lado. No es gratuita esta anécdota, ya que son esas intrahistorias que van unidas a los discos, o a las obras artísticas en general, las que aportan su verdadera importancia y significado en tu transitar. Supongo que ése será para ambos el recuerdo que más perdure de este trabajo siempre.

Con los años, fui valorando cada vez más Above y me ha seguido acompañando, sobre todo en el momento en que moría el verano. Me fascinaba escuchar las primeras notas pautadas, profundas y misteriosas de "Wake up" antes de que la voz más conmovedora y particular del rock comenzara a deshacernos por dentro con sus versos. Y más cuando la luz y el calor daban paso a la ingravidez de septiembre, que es un mes en el que considero que todo nace y muere, una especie de año nuevo particular. La extraordinaria técnica y capacidad tribal de la batería de Barrett Martin en "X-ray mind", la herencia arrastrada y soporífera en el mejor sentido de Alice in Chains en "Lifeless dead" y "I don't know anything", la llegada furtiva y cautivadora de Mark Lanegan  en "Long gone day" o esa orgía instrumental alucinógena que es "November hotel" con un McCready inmenso y expansivo, han sido con el tiempo otros lugares sonoros donde perderme y sentirme afortunado por contar con ellos. Así hasta convertirse en un disco crucial del que no puedo prescindir nunca.

"All Alone" en directo. Una elegía descarnada por la soledad que se pega a las entrañas.

De los pocos documentos para acrecentar su leyenda y extraordinaria calidad musical y emocional, es su vídeo comercializado en VHS, Live at the Moore de 1995. Otro buen amigo me lo grabó ya en esta era digital y es fascinante el estado de forma de la banda, su capacidad de transmisión y el aura intransferible y personal que destila. Por fin este año hemos asistido a una re-edición de lujo donde se puede disfrutar junto a un cuidado digipack y libreto de Above y el concierto íntegro en The Moore, tanto en audio como en vídeo -con las canciones no incluidas originalmente como extras adicionales de vídeo-.

Se incluyen también, y ahí está lo jugoso, una colección de temas con la voz de Mark Lanegan como protagonista una vez que Layne Stanley nos hubiera abandonado a todos. Especialmente hermosas resultan las dos más pausadas y emotivas, "Slip away" y "Black book of fear", mi preferida del nuevo lote. Se rescata también "I don't wanna be a soldier", la versión de John Lennon ya incluida en el tributo al artista Working Class Hero (1995).

La preciosa "Black book of fear".

Como anécdota, contaré que en una de las veces en que pude hablar con Ainara LeGardon en Madrid, me comentó como Chris Eckman, miembro de The Walkabouts que colaboró en sus discos, le contaba con impotencia la preparación del segundo trabajo de Mad Season. Un trabajo que nunca llegó a existir por esas tardes de ensayo en las que sólo Barrett Martin acudía al local habiendo quedado todos previamente, sin saber el paradero de ninguno del resto de miembros. A saber en qué sucio rincón estarían lamentándose con su idilio pernicioso con los paraísos artificiales. Impactante sobre todo por ser contado por alguien que lo ha vivido allí mismo, en relación con el resto de personas implicadas en Mad Season. O los detalles terribles de la sobredosis que se llevó de este mundo a John Bakers tras ser abandonado por su pareja sentimental. No son notas truculentas sin más, son flecos que ayudan a mostrar con detalle y honestidad máxima lo que se cuece detrás de las obras y los artistas cuya vida duele, muerde y fluye a duras penas.

Y hasta aquí este pequeño tributo a una banda y una obra imperecederas que siempre latirá viva y frondosa, esperando que nuestros oídos y corazones se adentren una vez más en un viaje hacia ninguna parte como lo son todos aquellos en los que merece la pena embarcarse.

jueves, 11 de abril de 2013

La emoción y el videoclip: grabar vídeos, esa pulsión perdida en el tiempo.


Esta semana quiero rendir homenaje en mi blog a una práctica entrañable que por desgracia ha caído en desuso. Una vez que la tecnología y otras posibilidades de acceso a la música han hecho olvidar en la bruma de los tiempos algo que muchos hicimos y disfrutamos, grabar vídeos musicales, me resulta un ejercicio de nostalgia necesario rememorar esos momentos; en mi caso concreto y en el de otras tantas personas, el canal al que acudimos aquí en España fue Canal+, aunque luego las televisiones locales y hasta Antena 3 transmitiendo el European Top 20 semanal ofrecieron citas ineludibles.

Aún recuerdo cuando corría apresurado por la calle para llegar a tiempo a casa de insertar mi cinta de VHS en el vídeo y grabar el estreno de "What's the frequency, Kenneth?" de R.E.M. a la una de la tarde, porque la expectación era tal que hasta se anunciaba la fecha en que se estrenaban los vídeos musicales, algo inimaginable con internet hoy día, la nula expectación que supone al estar a un click de verlo en cualquier momento o filtrarse meses antes de existir publicado algo.

Hace veinte años no era así. Antes tenías que estar a una hora determinada delante de la televisión esperando qué vídeo iban a poner. Algunos por supuesto los echaban multitud de veces y no era difícil hacerte con ellos tarde o temprano. Otros, sin embargo, eran escasísimas las veces que podías verlos y son auténticas reliquias perdidas en memoria analógica recluida en cajas de cartón.

Esta recopilación de vídeos que he seleccionado no pretende ser en absoluto exótica: la mayoría de lectores habrán visto estos vídeos, pero son importantes para mi desde la perspectiva del impacto que me generaron y de la emoción que me transmitieron. Les acompañaré de una breve historia asociada. Coyunturalmente en su mayoría son de mitad de la década de los 90 al ser el momento en que exploté esta afición, pero el primero y sobre todo el último están fuera de ese periodo temporal como prólogo y epílogo.

Pet Shop Boys "Being Boring". Una preciosa canción del disco más introspectivo de Pet Shop Boys, Behaviour. Una bella postal en blanco y negro rememorando la nostalgia de las fiestas adolescentes locas de cuando "nunca estábamos aburridos, teníamos demasiado tiempo para conocernos a nosotros mismos".


Guns 'n Roses. "Estranged". Un babilónico despliegue del último gran exponente del hard rock, excesos por doquier en una epopeya acerca de sentirse incomprendido en un mundo hostil. Tan grandilocuente y poderosamente abrumador como sólo una banda con el carácter y la pegada de Guns 'n Roses podía permitirse.



Pearl Jam. "Jeremy". Una canción que narra el suicidio real en mitad de clase de un adolescente incomprendido que se voló la tapa de los sesos. Una muestra palpable de la intensidad a flor de piel de los primeros Pearl Jam con un Eddie Vedder fuera de control, el héroe al que nos asimos tantos como yo en la época.



R.E.M. "Everybody Hurts". No importa las veces que esta canción haya sonado, sigue conservando su capacidad de conmover como el primer día. Un sentido vídeo grabado en mitad de un atasco de tráfico, donde cada persona reflexiona internamente acerca de los demonios que acucian su vida como apreciamos en sus gestos y los subtítulos que representan sus pensamientos.



Depeche Mode. "Walking in my shoes". Sin duda una banda con una pasión desbordante en todo lo que tocan. Su cuidado por el videoclip no es una excepción. Este magnético vídeo de simbolismo y cromatismo hipnotizantes es el envoltorio perfecto para su canción más perturbadora e infernal.



Smashing Pumpkins. "Disarm". La intensidad y el dramatismo de una canción como "Disarm" increíblemente no perdieron fuelle en un vídeo elevado y doliente, con esos planos de tejados hirientes y la banda flotando ingrávida mientras que el desengaño producido al perder la niñez acuciaba a ras de suelo.



Suede. "The Wild Ones". Una oda inmortal al amor invencible y radiante cuando refulge de pasión, capaz de llevarse por delante todo. Lo que más me gusta del vídeo es Brett Anderson caminando envuelto en su abrigo por ese otoño crepuscular. Una de las canciones de mi vida.



Björk. "Joga". Me resulta casi imposible elegir un sólo vídeo de Björk, probablemente la artista con más cantidad de obras maestras en este sentido. "Joga" aúna ser una canción emocionantísima con la extraordinaria belleza que retrata el videoclip: una serie de fenómenos y parajes naturales convulsos, violentos y bellos que, al final, se desvelan como el propio interior que se aloja dentro de la islandesa a través del agujero que hay en su corazón. Otra joya de Michel Gondry.



Radiohead. "No Surprises". Radiohead nunca ha sido una banda acomodada y a partir de la culminación que supuso O.K. Computer, menos. Este vídeo agónico se representa por sí mismo, impactante y desgarrador. Inevitable en este caso acompañarlo a poder ser de su demoledora letra.



Epílogo. Sigur Rós. Glósoli. Hace muchos años que ya no grabo vídeos y que realmente ni siquiera me intereso por ellos. En la mayoría de casos no son más que acciones promocionales bastante obvias e incluso desfasadas. Pero a veces hay excepciones que te dejan petrificado, como para mí lo fue el encontrarme con este vídeo de Sigur Rós, sin lugar a dudas mi banda preferida de la última década. 

Es tremendamente difícil acompañar una música tan evocadora, cada uno construimos las imágenes que nos sugiera el corazón a través de su escucha, pero este viaje hacia la fatalidad que supone la pérdida de la inocencia, el transformarse o evolucionar en esta vida como único resorte de supervivencia a pesar de la renuncia que ello supone, está grabado a fuego en mi interior.



Y hasta aquí esta pequeña colección de acompañamientos visuales que de una forma u otra han complementado canciones hermosas. Sirva para rememorar los impulsos de primera juventud que nos llevaron a recopilar colecciones de videoclips caseras que probablemente hayan sido sepultadas para siempre. 

Hoy día todo resulta más accesible, menos la felicidad.


jueves, 11 de octubre de 2012

Once upon a time: Cómo Ten de Pearl Jam me construyó.



Hoy recupero la exaltación a un disco como Ten de Pearl Jam. Un torrente de sensaciones en aquellos momentos vulnerables y porosos que son la primera juventud, donde el hecho de sentirse invenciblemente vulnerable expande la devoción. Siempre estaré agradecido a esta banda por haberme dado esto. Y mucho más después, pero eso ya es otra historia.



(Publicado originariamente para Muzikalia)


Por aquel entonces rondaba los quince años. En 1991 una auténtica explosión de nihilismo existencial, de metafísica más allá de los elásticos y los monstruos de cartón piedra se cernía sobre el panorama rockero internacional. Eran tiempos en los que en la radio comercial hasta se podían escuchar cosas como Nirvana. José Antonio Abellán fusilaba una y otra vez “Smells like teen spirit” en la lista de los 40 un sábado por la mañana.

Algo estaba a punto de eclosionar. Y tuve la fortuna de estar en el momento preciso, con la edad adecuada y con las circunstancias vitales propicias. Me refiero a esa pérdida de la niñez para entrar en la adolescencia donde nunca más se vive, sino que lo que queda ya se sobrevive, como indicaba un lúcido Leopoldo María Panero. Caída de bruces ante las primeras frustraciones, desengaños, violación de la inocencia. Necesitaba algo a lo que asirme y me aferré fascinado a la mirada desorbitada en blanco y negro que desde un televisor proyectaba un tipo llevado en alzas por el público en un estado de trance.

A las dos semanas compraba en los almacenes de mi barrio la cinta original de Ten (91). Y ya nada fue lo mismo. Amaba a algunas bandas por entonces, pero justo en esa edad en la que se es tan ricamente poroso a las sensaciones nuevas, fue algo imborrable la primera escucha de esta maravilla.

Esa intro casi tribal, misteriosa, haciendo honor al potingue de peyote alucinógeno que preparaba la abuela india de Eddie Vedder, Pearl, era la antesala a unas guitarras desbocadas que sonaban desde otro plano. Un puñetazo a los sentidos, una épica epitelial desorbitada, no era posible, jamás había experimentado eso antes, la belleza virgen de las primeras experiencias que nunca mueren. Era “Once”, un tema que sigue poniéndome la piel de gallina, y tras esas geniales guitarras de Stone Gossard, un torrente de voz explotaba: la voz de mi vida. A quien tantas veces he querido escuchar, que me contara, que me entendiese, que me diese un abrazo cómplice al estar perdido, solo, desamparado, incomprendido. Él es Eddie Vedder, nunca posiblemente me conozca, pero yo siempre le agradeceré que mi vida sea la que es gracias a su legado. Deuda inmortal.

Un sonido envolvente, mágico, omnipotente, angustiado en su belleza ahogada que refulge y arde valiente. Esa producción nunca se repitió, criticada por muchos, para mi supone entrar en un hogar cuyo techo donde reverbera es la pared de mi corazón. Nunca sentiré algo tanto. La posterior maravilla, Vs.(93), contraponiendo esto, sonaría cruda y salvaje.

Los temas se suceden y la sensación es la misma: urgencia, inmortalidad, enfrentamiento a la existencia desde la perspectiva del que no rechaza sufrir en busca de sí mismo, de algo que trascienda al gris que a tantos les ha difuminado de nuestro lado ventricular. “Even Flow”, “Alive”… muestras significativas del mejor rock herencia de los setenta, de una obra acongojante de los últimos tiempos, eran ya clásicos entonces. Y ese riff que ejercía de empujón a los días donde sólo miraba al suelo, me permitía poner también a mí los ojos en blanco y repetirme que seguía vivo, con eso, bastaba y sigue bastando. La vida, imposible abarcarla en su plenitud, siempre resbalando entre las manos, a cada ausencia, a cada sueño marchitado.

El viaje continúa amplio, expandido, pasando de la rabia henchida de “Why Go” a los versos de la crepuscular belleza tintada de “Black”, esa frase que ya empañaba la mirada al exclamar quebrada: “Sé que algún día tendrás una bonita vida, sé que serás una estrella bajo el cielo de alguien; pero ¿por qué? ¿por qué? no podrá ser el mío”. La tragedia del ser incapaz, de aceptar la derrota de inicio y aún así merecer la pena la batalla y estar en el frente. Así nos lo mostró años después la fantástica Olvidate de mí de Michel Gondry en lenguaje fílmico.

Más estaciones imperecederas. El bajo desafiante de Jeff Ament anuncia “Jeremy”, la historia real de un chaval con problemas, aislado, que se vuela la tapa de los sesos un día en mitad de clase. Jeremy habló ese día, y reflejaba todas esas veces en que uno se sentía observado en el aula y no se atrevía a preguntar, a hablar por miedo a que se rieran de él, a que le hundiesen. Necesaria siempre, con un desarrollo increíble, fue otro estandarte desde el primer minuto.

La cadencia relajada y onírica de “Oceans” nos mecía en un mar de tranquilidad trascendente antes del latigazo que supone “Porch” una endiablada canción, con tanto nervio que era imposible no hinchar las venas al escucharla una y otra vez. Una nueva demostración de que nada sobraba, de que cinco personas tenían mucho que decir, que necesitaban dar un puñetazo en la mesa y volcar La Tierra para que nos diésemos cuenta de algo.

La introspección excelente de “Garden”, con esos versos de gruesa filosofía existencial, se hacía grande a un mozalbete como yo, pero imponía un respeto máximo. Tramo final con otro eclosión hiperbólica: “Deep”, un tema en la mejor tradición Seattle, tan intensa como “Man in a box” de Alice in Chains o “Let me drown” de Soundgarden, por citar otros evangelios de mi desgastado transitar.

Y final en absoluta comunión, esa improvisación convertida en letanía, “Release”, el eco de una caracola que rememora como las olas te llevan a la deriva, como te liberan en medio del océano, en medio de lo que fuiste y serás.

Casi una hora que daba sentido a haber nacido.


Sentidísima interpretación de Black en el Festival Pinkpop del año 1992. Una banda en comunión absoluta con su público, tocando como si fuera a la par la primera y la última vez que lo harían en su vida, con esa pasión que infligimos a lo que nos supone tanto que es capaz de abstraernos de la realidad. Recomiendo todo el directo.