viernes, 11 de enero de 2013

Mellon Collie and Infinite Sadness: La eternidad del instante.


Las pasadas navidades recibí de las dos personas que más quiero en el mundo un regalo muy especial: la edición del boxset de Mellon Collie and the infinite sadness,la obra magna de Smashing Pumpkins. Con esta entrada no quiero referirme a los aspectos de la preciosa caja, ni a todo el material extra o artístico del que dispone, sino que, aprovechando este momento tan emotivo como ha sido el propio lanzamiento y el hecho de serme ofrecido por dos seres tan amados, rendir tributo al disco que, junto a Ten de Pearl Jam (leer aquí lo que significa para mi el debut de los de Seattle) más ha significado en mi existencia.

Si hay dos bandas en mi vida trascendentales, esas son Pearl Jam y Smashing Pumpkins. Ambas conforman las dos caras de la misma moneda que es mi sensibilidad. Desde muy joven he necesitado su escucha para canalizar mis distintas vivencias, sueños, anhelos, dudas o frustraciones a través de su música. Smashing Pumpkins en concreto me despertaban la sensación de ansiar amar y ser amado, de enamorarme de forma explosiva y dejar correr el torrente de emociones internas que eso supone sin freno alguno y, sobre todo, la de embarcarme en la misión quimérica de encontrar a esa persona tan especial que debía de estar respirando en algún lugar del planeta capaz de permitirme sentir lo anteriormente descrito. Ya lo expresaba de forma clara "In the arms of sleep", la letra de canción que llevé escrita a bolígrafo verde en el cartón sobre el que tomaba apuntes en la universidad: "necesito a alguien que haga fácil pensar, pero a veces ese alguien es difícil de hallar".

Fue con el vídeo de "Cherub rock" cuando les conocí, cuando esa mezcla de dulce distorsión, guitarras asombrosas, batería pesada y polimórfica y esa voz nasal incómoda a la par que personal y conmovedora de Billy Corgan me sacudieron por vez primera.

Su disco Siamese Dream me cautivó muy pronto, su sonido tan apasionado, su lirismo sangrante por vivir, arrebataron mi impresionable corazón cargado de adolescencia volcánica y salvaje. Algo muy animal, muy instintivo, un disco de elevación máxima que me acompañaba los calurosos veranos donde los rayos de sol inundaban mi cuarto mientras catárticas mezclas de saltos, lagrimas y guitarrazos al aire inmortalizaron para siempre canciones como "Hummer", "Disarm" o "Mayonaise".


Así iba recibiendo las noticias sobre la gestación de Mellon Collie en aquellos tiempos que la radio era el medio de comunicación que nos las proporcionaba a través de programas que seguíamos devotamente; mi mente no paraba de fantasear acerca de cómo sonaría aquello, de a dónde me llevaría su escucha, qué tierras vastas e inexploradas de sentimientos vírgenes surcaría al sumergirme en el nuevo trabajo de Smashing Pumpkins. Sólo sabía que era un trabajo doble y que adelantaba ser un enlace entre los Pumpkins de siempre y una apertura hacia nuevos sonidos.

Un disco doble, madre mía, era el sueño más deseado por cualquier fan de la banda, el culmen de mis aspiraciones; los excesos barrocos y  la ambición de uno de los grandes genios de por aquel entonces, un alma frágil y sensible capaz de permitírselo, dejando un testamento sonoro que traspasara las barreras de lo efímero. Y así fue: James Iha, D'Arcy, Jimmy Chamberlain y Billy Corgan afrontaron la obra como si fuera la última, vaciándose, sin dejarse nada en la recámara, un enfrentamiento entre personalidades difíciles en batalla constante que, sin embargo, al fundirse en la creación eran capaces de obrar maravillosas canciones.

Recuerdo la tarde que me encaminé al centro de Madrid a por el disco a unos grandes almacenes, posiblemente era el primer disco doble que compré en mi vida y recuerdo emocionado el decirme a mí mismo que "daba igual lo que costase, que lo compraría igual, con el dinero que me dieran mis padres o ahorrando". No sé, imaginaba que ese tesoro que para mi mente suponía aquello tendría un valor incalculable, algo a lo que no me podría ni acercar, como si fuera un talismán perdido en la torre más inexpugnable de un castillo. Y luego, ahora recuerdo con una sonrisa, estaba en oferta de lanzamiento.

Pero era ese valor añadido mágico, ese ritual, lo que hacía único cada instante; parece como si pudiera rememorar hasta el color de aquella tarde, hasta los pasos que di o hasta los murmullos de la gente paseando por las calles a mi alrededor. Y me doy cuenta de lo tan distinto que es todo ahora que casi tengo que abandonar el teclado para reponerme.

Por fin estaba en mis manos, y al poco estuvo en mis oídos, y muy pronto en mi corazón, dentro, perdido, encerrado y fluyendo constantemente en ciclos perpetuos. Los discos estaban divididos en base a la duración de un día. El primer CD se titulaba "Del amanecer al anochecer" y el segundo "Del crepúsculo a la noche". En los momentos más enfervorecidos recuerdo la escucha doble de ambos, dos horas seguidas inmerso en su sonido.

Pero de nuevo el ritual, la liturgia, conllevaba escuchar adecuadamente cada uno de ellos. A primera hora de la mañana, mientras divisaba el rojo amanecer por la ventana, escuchaba el primero y el segundo lo introducía en el lector antes justo de meterme en la cama con las luces apagadas por la noche. Así la travesía era más real aún, más palpable: miles de imágenes de duendes, murciélagos, fantasmas, océanos inabarcables, anillos misteriosos o estrellas mortecinas dibujan su halo a escasos centímetros de mí mientras que el asombro y el ensimismamiento no me permitían distinguir realidad de ficción, no sé si yo vivía a través de las canciones o si las canciones cobraban vida a través de mí.


Comenzaba a sonar el primer tema, la instrumental "Mellon Collie and the infinite sadness" y mientras los arreglos se iban añadiendo ya estaba listo para bucear y no querer salir a la superficie, era la llave para escapar a este mundo. Me recordaba cuando era pequeño y, cuando los adultos me preguntaban qué quería ser de mayor, sólo les contestaba que astronauta u hombre-rana.

Y ella explosionaba después en "Tonight, tonight", la elevación máxima de la banda, una orquesta llevando su sonido al infinito en una canción con unos versos clarividentes declaración de principios: "El tiempo nunca es tiempo en absoluto, nunca te puedes marchar sin perder un pedazo de juventud y nuestras vidas han cambiado para siempre, nunca seremos los mismos , y cuanto más cambias, menos sientes".

Con estos versos se podría resumir a la perfección las intenciones de Mellon Collie, un disco que habla de la pérdida de la niñez, del desperdicio de la juventud, del paso inexorable del tiempo y de las transformaciones a las que ello nos lleva.

Y eran versos que me hacían llorar, versos que posteriormente pedían creer en alguien y que alguien creyera en ti para amar y ser amado, para trascender a un cruel mundo y a las inclemencias de hacerse mayor. A veces parecía que eso podía ayudarte y otras que no era así, dependiendo de la canción: en la epopeya sónica de "Thru the eyes of ruby", esa creencia ya no servía "Pero la creencia no es ver, la creencia es sólo algo de fe y la fe no puede ayudarte a escapar", aunque al final de la misma el abrigo del misterio y de la irrealidad nocturna parecían ayudar con el grito desesperado y reiterativo de "La noche ha llegado para mantenernos jóvenes".

Al final parecía que eso era engañarse a uno mismo, otra solución que también fundía en la tristeza más absoluta como en "Galapogos": "No es divertido como fingimos ser todavía niños, dulcemente robados bajo nuestro manto del cielo y rescátame de mi, y de todo en lo que creo.", o bien en la más desatada de las furias ejemplificada a la perfección en la extrema "Tales of a Scorched Earth": "Miento sólo para ser real, y moriría sólo por sentir ¿Por qué las mismas viejas cosas siguen ocurriendo? Porque más allá de mis esperanzas no hay sentimientos".

La decepción y la pérdida estaban presentes de forma amarga en preciosos pasajes como "To forgive", un canto a dejar de sentir interés y pasión por las cosas "olvidé olvidar, nada es importante" a la par que cada vez uno se encuentra más solo en este mundo "sentí mi pérdida incluso antes de aprender a hablar y recuerdo mis cumpleaños vacías tardes de fiesta que no regresarán". Es el momento en que anclarse junto a alguien que sienta y padezca lo mismo para desvanecerse junto a él, buscar esa complicidad como ocurre en la bella "By starlight" "Ojos muertos, ¿eres como yo? porque sus ojos estaban tan vacíos como los mares, Ojos muertos, ¿eres como yo? Y desde el principio, sabíamos que seguiríamos adelante sólo para pertenecernos". O, si no encontrábamos a esa persona, encontrarnos a nosotros mismos en el espejo y recordar la invencibilidad transitoria de la adolescencia con nostalgia punzante a través de "1.979": "Con los faros apuntando hacia el amanecer, estábamos seguros de que nunca veríamos un fin a todo esto".


En lo musical, las señas de identidad de los espachurra-calabazas seguían presentes en perfectos ejercicios de estilo como "Jellybelly", tres minutos que condensaban lo que hasta entonces había sido su carrera o en cantos elevados como "Muzzle" a través de la que uno trataba de congraciarse al fin y al cabo con el amor a la vida por difícil que pareciera tras asimilar cada una de nuestras vivencias: "Y supe del significado de todo, Y supe de la distancia que hay al sol, Y supe del eco del amor , y supe de los secretos de tus agujas , y supe del vacío de la juventud , y supe de la soledad del corazón , y supe de los murmullos del alma ,y el mundo está dibujado en tus manos , y el mundo está grabado en tus manos , y el mundo tan difícil de entender,es el mundo sin el que no puedes vivir".

El extremismo en la expresión de las emociones era latente en los surcos de la obra, ya fuese a través de riffs de guitarra violentos como los de la demoledora "Zero", poseedora del verso que más escribí en las mesas de la facultad posiblemente: "intoxicado por la locura, estoy enamorado de mi tristeza" -y una de sus mejores canciones sin asomo de duda-, las guitarras entrecortadas de "Here is no why", o el rasgueo incisivo y los dislocados tirones/parones de "Fuck you (an ode to no one)".

Pero lo que impresionaba era la forma de cantar, o de no cantar mejor dicho, de Billy Corgan: el grito desgarrado, el aullido desafinado y extremo se convierte en el último recurso de expresión de una persona vaciada al límite de sus capacidades transmisoras, dando hasta la última gota de sangre en las interpretaciones. ¿Quién no recuerda el grito final de "Bullet with butterfly wings" -su nuevo dardo envenenado a la vampírica industria musical-, o la demencia del estribillo de "Bodies"- impresionante tema que quizá sea mi preferido de la banda y que comparaba el amor con el suicidio en otro revés a la esperanza- o, por encima de todo, el "And into the eyes of the jackyl i say ka-boom" de "X.Y.U.", paranoica muestra de energía que venía a ser el nuevo "Silver fuck".

Otra constante tenía de nuevo sus momentos álgidos: los temas extensos y ensoñadores, auténticas mini odiseas dentro de la propia que suponía escuchar el disco. Junto a las ya mencionadas "Thru the eyes of ruby" y "X.Y.U." hay que mencionar especialmente "Porcelina of the vast oceans", epopeya lisérgica que trasladaba a una jornada a través de mares infinitos en búsqueda del brillo lejano y desvanecido del amor a lo largo de diez minutos desbordados por guitarras crepusculares.

Centrándonos en otros aspectos adscribibles al universo Pumpkin de la época, comentar que los iconos visuales pertenecientes a esa época y experiencias como verles en directo en el Festimad de Móstoles, son parte imborrable igualmente de mi persona: sus atavíos plateados, la omnipresente sudadera de "Zero", los cabellos teñidos de James Iha y D'Arcy, los poderosos brazos de Jimmy Chamberlain y el pelo aplastado repeinado de Billy Corgan como agonía capilar antes de raparse la cabeza, siguen siendo recuerdos de los cuales tengo que hablar al rememorar Mellon Collie.


El diseño y arte final del disco también me fascinaba. Apostaba por ilustraciones de corte clásico, en la mejor tradición victoriana, pertenecía a John Craig. Distintos collages donde animales fabulosos que parecían sacados de cuentos nos sumergían en acciones extrañamente humanas, contextos estrambóticos (conejos jugando al baseball, gatos casados por un cura perro, ardillas congregadas en un fumadero de opio...) que ayudaban a penetrar en la atmósfera intransferible del álbum, la guinda que faltaba para sentirnos como Alicia a punto de precipitarse por el hueco del árbol y entrar en otra dimensión.

Todo este panegírico asombroso e imborrable para mí y otros tantos miles de personas, sólo contaba con el pequeño inconveniente de una producción algo baja y difusa: Mellon Collie and the infinite sadness había que ponerlo muy, muy alto para lograr chocar de frente con todas las virtudes retratadas. De ahí la importancia de una remasterización, si bien toda esta pulsión que aún me sorprende sentir de forma tan meridiana y henchida, forma parte del pasado, del baúl abandonado a miles de leguas de profundidad.

De allí desde donde susurra "Stumbleine" que "nunca nadie entiende nada sobre mí y mis sueños perdidos en el mar".


El videoclip de "Tonight, Tonight" es una maravillosa representación del universo Smashing Pumpkins 
aparte de un homenaje entrañable y fabuloso al cine mudo.

18 comentarios:

  1. Hola Raúl.

    He llegado por casualidad a esta entrada de tu blog mientras buscaba una foto de la portada de Mellon Collie y sólo quería decirte lo mucho que me ha emocionado y me he identificado leyéndola.

    Los Smashing Pumpkins ha sido el grupo que más marcó mi adolescencia, he llevado Muzzle tatuada como grito de guerra. Qué decir que no hayas dicho ya, este album doble es una verdadera joya.

    Me ha encantado sobre todo el ritual de poner los discos al amanecer y anochecer, tendré que probarlo algún día. Da gusto encontrar que hay personas con los mismos sentimientos que tú que disfrutan tanto de la música.

    Un abrazo.

    Patricia

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, Patricia, por leerlo y sobre todo por apreciarlo. Supongo que este disco ha sido trascendental en la vida de muchos como nosotros. Con sólo cerrar los ojos, uno puede retrotraerse a un millón de emociones y vivencias adscritos a él.

      El ritual era algo místico, en efecto, una reliquia de los tiempos cuando escuchar música, el propio hecho de hacerlo, era mágico. No ahora, con tres pestañas del Chrome abierto, unos altavoces de PC y con un smartphone en la mano contestando al what's app. Por entonces uno se metía en la cama a oscuras, la música invadía el cuarto y la vista trazaba imágenes invisibles entre la negrura.

      Un abrazo fuerte.

      Raúl

      Eliminar
  2. Raul,

    Te entiendo perfectamente a lo que te refieres.
    Por un momento me traslade a hace mas de 15 años.
    wow, cerre mis pestañas de chrome, apague las bocinas de la laptop, y guarde mi android y lo puse en silencio para leer esta joyita de texto sobre uno de los discos que mas admiro en toda mi vida.
    me alegro el día este texto. Desgraciadamente perdi mis discos o me los robaron ya no recuerdo, el hecho es que necesitare comprarlo nuevamente. Here is no why es mi ringtone y cuando la gente escucha cuando me llaman al celular , la gente me pregunta cual es esa cancion?.... Orgulloso digo "aplastando calabazitas" mi grupo favorito. :P
    Por cierto, "beautiful" la baile en mi boda, no como vals si no como un capricho mio y que mi esposa accedio a bailar en el tiempo en que los invitados cenaban.
    Y a mi mujer le digo siempre, My One and Only. ;)

    Raul, gracias por este texto.


    Héctor
    Saludos desde México

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Mil gracias por compartir tus vivencias referidas a Mellon Collie. Emociona comprobar cómo la música nos une a través de mecanismos y distancias inabarcables. Un fuerte abrazo.

      Eliminar
  3. He llegado aqui de casualidad y madre mia!!!.
    Me has hecho recordar un monton de cosas, pero sobre todo cuando sacaron el disco....lo pusieron enterito en radio 3, y ahi estaba yo con mi mejor amiga en su cuarto y las dos con la boca abierta. Nos gusto entero, lo compramos, por supuesto y me ha acompañado siempre.
    Tu entrada es magnifica, tanto como este disco.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tu comentario casi me ha hecho llorar. Gracias, muchas gracias, por compartir aquí esos pequeños grandes momentos de vida que unieron tantos corazones.

      Eliminar
  4. Bueno, yo llegué aquí por casualidad al igual que mucha otra gente. Conozco a los Pumpkins desde hace un par de años cuando aún tenía 14. Me gustaban y tal, pero ahora con 16, leo las letras, las intento entender y, conforme voy sacando los significados, me pongo a llorar yo solo. Con Stumbleine, con Thirty-Three, con Soothe... Muchos de los comentarios dicen que el álbum les traen recuerdos de su adolescencia, pero a mí me está acompañando en la mía. Lo que todos vosotros ya vivisteis, lo estoy viviendo yo ahora y la verdad, me parece algo muy bonito. Me siento solo escuchando a este grupo, nadie de mi edad lo conoce, nadie de mi edad tiene una pizca de amor a la musica como para llorar al escuchar "Deep in thoughts i forgive everyone", nadie de mi edad siente lo que siento yo al escuchar la dulce y a la vez agresiva voz de Billy.

    Leí este artículo por la mañana mientras estaba en clase y casi rompo a llorar delante de todos mis compañeros. Simplemente gracias.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Mil gracias a ti por este comentario tan bonito. Me ha emocionado y me ha puesto muy, muy triste porque antes las cosas no eran así. Y, efectivamente, yo lo viví con 19 años y escribí esto con treinta y tantos, pero encontrar ese aislamiento con 14 en un mundo como el que nos ha tocado conocer ahora es duro. Pero ahí está la música, y estoy convencido de que conocerás a lo largo de tu vida personas tan especiales como lo hice yo para sentir con ellas un refugio en el que escuchar estas canciones. Un abrazo muy, muy fuerte.

      Eliminar
  5. Hola Raúl, enhorabuena por tu blog. Yo tambien conocí a la banda en los tiempos de 'Siamese Dream' y obviamente fue un gran descubrimiento. Contaba con 15 aňitos (ahora tengo 37) y Corgan y compaňía robaron mi corazón para siempre. La publicación de'Mellon Collie' fue... wow! tremendo álbum, tú mismo lo has descrito mejor que nadie. Miles de nuevos matices a cada nueva escucha, el disco es como una paleta de sentimientos, así como un torrente inabarcable de talento. Irónicamente fue etiquetado como un disco de 'rock alternativo' en su día a pesar de conseguir buenísimas ventas. Sinceramente creo que está a la misma altura (sino más arriba) de discos hoy en día considerados intocables como el 'The Wall' the los Floyd. En fin, por muchos aňos a seguir disfrutando de las calabazas de Chicago, plenamente vigentes porque ése tipo de música es atemporal. Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Miles de gracias por compartir tus sentimientos por Smashing Pumpkins. Estoy completamente de acuerdo con que este disco es uno de los pilares emocionales más grandes jamás perpetrados. Es emocionante comprobar su impacto a cada uno de los mensajes que escribís. Un fortísimo abrazo y gracias por leerme.

      Eliminar
  6. Alucinante! Tengo 32 años y este disco me sigue conmoviendo! Y la canción con la que me enamoré de esta gran banda es "here in no why" sin saber inglés, sabía de que hablaba la letra, las guitarras, los cortes y la voz, ya lo dicen implícitamente, muy buen post! Saludos desde Buenos Aires!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchísimas gracias, Gabriel. Es emocionante comprobar cómo tras tanto tiempo la gente sigue dejando sus bonitos pequeños testimonios relacionados con lo que significa Mellon Collie para ellos. Gracias a ti por ser uno de ellos.

      Eliminar
  7. Soy otro viajero que ha recalado en tu post y es emocionante comprobar lo identificado que me siento al leerlo y eso que a mí la edición de esta obra maestra me pilló un poquito "mayor", ya con 20 años. Lo que más aprecio es el tremendo contraste entre unos y otros temas y la amplísima variedad de matices y géneros musicales que abarca, es increíble comprobar como después de cientos de escuchas todavía sigo descubriendo nuevos.
    Aún hoy al escuchar este disco, consigue despertar emociones que creía ya desterradas de mi alma de cuarentón.
    Gracias por tu post.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bienvenido a ese viaje infinito a través de la remembranza de todo aquello que será inmortal hasta el último de nuestros días. Un fuerte abrazo.

      Eliminar
  8. Y Aqui llega otro Viajero que llego a tu post solo tratando de enyender mejor "here is no why" siento que me ligo a esta cancion... Aprecio tanto este albun, es decir tengo 16 y no vivi en esa epoca de los 90' pero realmente este albun es tan profundo que quizas muchas cosas de las que representa las siento en carne viva, litetalmente encaja en mi rutina y la revienta con eso sonidos tan hermosos y demoledores y no que me ponga un poco egocentrista pero mi generacion ni en chiste si siente como un "enganche" a esta musica que ya a 20 años aun la siento como muy avansada para su epoca.
    Bueno me cuesta expresar mi conmocion con tu post pero me da mucho gusto que le cale tan hondo a mucha gente al igual que a mi.
    Gracias, muchas Gracias por tu post.
    PD: Estoy haciendo meritos para consegir el albun "y da igual cuanto cueste, lo tendre em mis manos tarde o temprano".

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Diego. Me llena de alegría que aún tantos años después haya personas a las que este disco conmueva de esta forma. La música sigue viva gracias a personas como tú. Un abrazo muy fuerte.

      Eliminar
  9. Y aquí otro más, otra alma adolescente en tu post, otra persona que apoya tu sentimiento hacia este discazo hasta con lo más profundo de su corazón.
    Fue increíble, me sentí identificado a más no poder, este álbum es una verdadera obra de arte, oro en estado puro, como vos dijiste, un claro y prefecto abanico de emociones, tanto buenas como completamente asquerosas de la tristeza que contienen.
    Tengo 15 años y juro por mi vida que nunca voy a escuchar algo tan perfecto como esto.
    Me sorprende como algunas personas pueden seguir valorando y sintiendo este álbum, está adolescencia luego de años, más de 20 años! Es increíble, y como digo siempre, como me hubiese gustado vivir en los 90'...
    Lo que ustedes los grandes vivieron fue increíble. En cambio, lamentablemente mi generación es una mierda, y toda aquella persona que esté leyendo esto seguramente este de acuerdo conmigo sin necesidad de ningún fundamento.
    También es increíble lo que este disco nos causo a cada uno de nosotros, y tocando el tema, lo que tu post nos causo... Espero que nunca pierdan este espíritu adolescente, y que nuestro amor sea infinito, la tristeza.
    Dios está tan vacío como yo, diría el pelado Corgan, espero que en su momento haya disfrutado el saber que no estaba solo, como nosotros lo estuvimos, estamos y vamos a estar en muchos momentos, excepto ahora.

    Mis más profundos saludos desde Buenos Aires, Argentina. Te deseo lo mejor para tu vida, la música y el amor, el maldito y sagrado amor que todos anhelamos. Atentamente Guido di Iorio

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Un nuevo comentario lleno de sensibilidad para continuar construyendo este bonito retablo de nostalgia. Amigo Guido, yo no sé cómo estarán ahora ustedes las personas de 15-20 años, pero sí es cierto que las que vivimos los años 90's en nuestra adolescencia y primera juventud estamos realmente faltos de incentivos y de pasiones en casi toda la esfera musical y, por añadidura, artística actualmente. Gracias por dejar tu visión de un disco tan hermoso e inmortal. Un abrazo.

      Eliminar