jueves, 18 de octubre de 2018

Smashing Pumpkins. Melancolía infinita.


Est mes, la carta sonora de Talk to Him habla de muchas cosas. Habla de la pérdida de la niñez, del desplome de la inocencia, de la fragilidad de la ilusión, del ecosistema de los sueños, del valor de creer, de la ausencia de fe, de aceptar el cambio, de enamorarse de la tristeza...

Y lo hace a través de la única banda capaz de conglomerar todas esas emociones con un disco irrepetible. Nos referimos a The Smashing Pumpkins y a su trabajo más sublime, el barroco Mellon Collie and the Infinite Sadness. Un recorrido por una etapa fascinante; un universo personal e intransferible llevado al extremo de los sentimientos. 

Algo desmesurado para algunos y que, para aquellos y aquellas que llevamos bien dentro su significado, es sólo la punta del iceberg de una sensibilidad que nos acompañará hasta que dejemos este mundo. Una carta dedicada, fundamentalmente, a quienes sienten la tristeza más inevitable: la de haber sido un día felices.


Podría escribir muchísimas más cosas sobre esta banda y este disco, pero creo que ya hice un acercamiento lo suficientemente personal y emotivo como para recomendar su lectura en este mismo blog si deseáis profundizar más en este fragmento de corazón perdido en las espirales del tiempo y el espacio. Podéis hacerlo aquí.

Por cierto, si lo hacéis, os recomiendo prestar atención a los testimonios de los lectores que quisieron compartir sus vivencias y recuerdos asociados a este mapa ventricular de cruda realidad, encendidos sueños e inevitable tragedia.


Como extra final a esta entrada del blog, os dejo el concierto acústico grabado en 1996 en Madrid por Smashing Pumpkins, en plena gira Mellon Collie & The Infinite Sadness, coincidiendo con su paso por España, poco antes de la trágica muerte de su teclista Jonathan Melvoin  y posterior expulsión de Jimmy Chamberlain de la banda. Disfrutad esta pequeña joya.



jueves, 4 de octubre de 2018

Huérfanos de historia y utopía, de Armando B. Ginés

Hoy toca escribir sobre un libro que acaba de ser publicado. Se trata ya del quinto envite literario del obrero de la comunicación -y mil cosas más- Armando B. Ginés, editado por Piedra Papel Libros. Su título se antoja elocuente: Huérfanos de historia y utopía, diario crítico del capitalismo actual. El lector al que va dirigido es un "nosotros" aglutinador y claro: todos aquellos a los que nos han desposeído de ambas sin habernos dado cuenta, o no sé si es peor, dándonosla y sin haber hecho nada por evitarlo.

Bien es cierto que para quienes vagamos náufragos -pero alerta- en la monomanía neoliberal capitalista imperante, esta recopilación de escritos, una bitácora de apuntes cotidianos de un ciudadano cualquiera con capacidad crítica y dispuesto a compartirla, no nos enseña cosas nuevas, sino que nos las re-descubre. Tarea reveladora, por tanto.

Desde este prisma, era del todo necesario que alguien nos mostrara qué hay detrás de cada acto o de cada omisión que se produce en esta nuestra sociedad occidental. La finalidad no es otra que ir un poco más allá de la superficie y de la descripción pautada e interesada que nos muestran los distintos medios de comunicación institucionalizados en base a unos intereses económicos y políticos. Y era también recomendable no elevar el discurso. Escribir para todo el mundo, nada de elitismos endogámicos, dirigidos a una supuesta élite intelectual que vive por y para ensimismarse en sus propios pensamientos y opacos debates internos, sin pasar a la práctica real transformadora.

Un meneo solidario donde cada cual se reconoce en su semejante como espejo definitivo y definitorio; una zozobra deseada, un grito para agitar y despertar conciencias y consciencias, azuzando el hambre por saber, por curiosear manchándonos de fango, por buscar y cuestionar aún a riesgo de no encontrar. Una labor fundamental en estos tiempos huérfanos como bien dice Armando: desenmascarar la realidad para vertebrar preguntas, que no respuestas, para facilitar una acercamiento a la verdad crítica, cuestionada y aceptada por uno mismo, que no asumida.

Una apreciación rápida, carente de la digestión adecuada, pudiera suponer que nos encontramos ante una serie de reflexiones apesadumbradas. Nada más lejos de la realidad. B. Ginés no presenta fórmulas mágicas, más bien apela a la interdependencia constructiva de un colectivo cohesionado como esquema de convivencia armónica. Desde luego no es nada baladí ni ingenuo: se trata de una constatación natural, instintiva y palmaria, salvo para aquellas élites incapaces de pensar y de actuar más allá de su propio beneficio sin que les importe el precio a pagar por los demás.

No se trata de dar con la llave adecuada, sino de describir minuciosamente la cerradura para que cada cual, en consonancia con sus semejantes, fabrique el llavero. Por tanto, el libro es sólo una herramienta de pensamiento y de llamada a la reflexión activa para conseguirlo. Una diario cotidiano de batallas universales y milenarias en las que la ternura del caminante muestra un trayecto en el que no resulta difícil reconocerse como individuo vulnerable, ingratamente indefenso frente a la hegemonía ideológica depredadora, erigida a través de la llamada posmodernidad asumida, nunca asumible.

Concluyendo, estamos frente a una llamada a la acción que comienza con una reflexión profunda acerca de quiénes somos y lo más importante: considerar la dependencia de los unos con los otros, del colectivo frente al individualismo teñido de libertad falaz y egoísta donde el fin último es consumir incluso los sentimientos y cualquier experiencia como cénit definitivo.

jueves, 13 de septiembre de 2018

Los 15 mejores EP's de mi vida.


En esta ocasión, mi podcast musical Talk to Him rinde un especial homenaje a un formato discográfico muy peculiar: El EP (Extended Play). En origen, este tipo de disco suponía un punto intermedio de duración entre el single (sencillo) y el LP (Long Play). Una vez que el vinilo dejó de tener la vigencia de antaño, el sentido recto del término se tergiversó y la duración puede ya variar de manera aleatoria, si bien sigue considerándose como un conjunto de canciones que publica un artista o banda con duración inferior a la de un álbum al uso.

Son muchos los artistas que cuidan este formato, incluyendo en no pocas ocasiones algunas de sus canciones más imprescindibles, peculiares o maravillosamente raras de sus respectivas carreras. Por ello, resultaba necesario un programa dedicado al EP, con toda esa magia breve y menos recordada o accesible que la de los lanzamientos discográficos en disco o single. Un punto medio que, curiosamente, dista más que ninguno de lo convencional o previsible.

El podcast supone una recopilación de los 15 EP's más significativos para mi vida, sin repetir artista y sin incluir tampoco los que están compuestos exclusivamente por versiones. Todos con un significado personal, emotivo, anclado en la memoria y, a la par, con la vigencia suficiente para dibujar mi futuro musical ventricular. Espero que disfrutéis tanto como yo la selección. Buen viaje.
 

Como añadido, en este artículo os recomiendo otros tres EP's fabulosos que han quedado fuera de la lista, para que completéis la colección sonora.

My Bloody Valentine. You made me realise (88). Antes de pasar a la historia por su celbérrimo Loveless (91), My Bloody Valentine ya trazaron una carrera referencial en el universo shoegaze. Este primer EP fue la piedra de toque para todo lo que vendría después. Y como joya el tema titular, de una distorsión desatada, capaz de entrelazarse con sus dulces melodías. Mención aparte para su interpretación en directo, alargada hasta los casi extenuantes veinte minutos de puro ruido manteniendo una nota. Marcianos insustituibles.



At The Drive-in - Vaya (99). El universo post-hardcore de At the Drive-in, trufado de intensidad y de violencia, encontraba en Vaya (99) una de sus referencias más celebradas. En especial con "198d", tema que lo cerraba con una combustión de emociones difícil de superar. Extraño, mutante e imprescindible.

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The Tallest Man on Earth - Sometimes the blues is just a passing bird (10). El sueco Kristian Matsson, el nombre detrás de The Tallest man on Earth, cuenta con una prodigiosa capacidad para elaborar bellísimas piezas de folk, siempre henchidas de sentimiento. En este EP cuenta con uno de sus temas más bonitos y estremecedores, "The Dreamer", dotado de esa curiosa tristeza esperanzada que tan sólo unos pocos saben transmitir.